jueves, 21 de junio de 2007

Ciertas tardes de fin de semana, quien vive en este departamento escucha "Las cuatro estaciones" del veneciano Vivaldi. Pero no escucha solo, él ubica su pequeña radio en la ventana, de manera que quienes pasen por las afueras del edificio, pueden escuchar nítidamente la melodía.

En el pasaje Urbano Vergara, junto a casas muy bien conservadas y cuidadas, vive este anciano. Pareciera estar recogiendo algo, sin embargo es sólo un movimiento que hace producto de su senilidad.
En la esquina de Bustamante con General Jofré, la Iglesia Nuestra Señora de la Pompeya alberga, principalemente, a inmigrantes italianos y de otras nacionalidades. También en su salón parroquial la compañía de tango Tanguisimo, realiza sus clases de baile al público.
El anciano avanza con mucha dificultad, antes de lograr erguirse y vuelve a agacharse.
Al fin logra levantarse, pero es necesario sujetarse a cualquier cosa que esté cerca para no trastabillar.
A un costado de la Iglesia Nuestra Señora de la Pompeya, en un garage guardan cual museo, un par de "citronetas", pulcras y brillantes, dos joyitas.
El perro es el único que nota nuestra presencia. El hombre, abstraído, sólo camina, como errante, cargando un bidón que no queda claro cuál es su contenido. Y por algún extraño motivo, la chapa de la puerta está sellada con cinta de embalaje.
A pesar de la notoria falta de restauración, esta casa es igualmente bella, incluso, su balcón un poco roído por la lluvia y el viento, connota con más fuerza un ambiente nostálgico.
El anciano intenta infructuosamente abrir la puerta que está frente a él, justo al rincón del muro. La empuja varias veces con fuerza, pero ésta parece estar firmemente cerrada. Desiste y continúa su trayecto. Sigue sin saberse por qué carga el bidón.
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/U\
Esta es la forma que hace la unión de 4 calles del sector.
Entre vueltas de esquinas, Bravo de Naveda ,la calle con forma de U, nos muestra un simpático jardín, cuyas esculturas gigantes hacen de éste uno de los más atractivos de la cuadra.
El hedor que proviene del "jardín" de la casa del anciano, es insoportable. Basta con mirar el suelo para saber qué es lo que emana ese fuerte olor. Este es otro signo de lo escuálida que se encuentra esta vivienda.
¿Qué historias guardará en sus asientos este Volvo? ¿Cómo se verá de majestuoso circulando por las calles? ¿Estará funcionando aún?








Este es un vehículo especial, su dueño lo ha transformado en un kiosko de verduras. De lunes a sábado en las horas de luz, es posible encontrarlo con todas sus puertas abiertas y lleno de los colores de sus frutos.
Al observar el envoltorio de alimento canino que cubre a estos palos, considerando las condiciones en que se encuentra el anciano, surge una inquietante pregunta: ¿al perro lo alimentan con "Champion"?
Como sacado de un capítulo de la serie de Western "Bonanza", este hombre viste sus botas, chaqueta y sombrero de cuero. Claro que las bolsas de supermecado de su mano izquierda, y el bolso tipo lonchera de la derecha, nos recuerdan que estamos en el 2007, en Santiago.
Esta imponente iglesia también parece sacada de una película, sumada la oscuridad de la noche, y un cielo nuboso, asemeja una imagen de "El Anticristo". Su estilo, entre romano gótico, le da sombras en sus recobecos y sus paredes grises enfrían aún más su aspecto.
Con la base de un escobillón, el anciano, hace un movimiento en la fuente de loza, como si estuviera limpiandola. Lo repite varias veces, se agacha y continúa haciéndolo. Mientras, el perro se pasea por el patio, inquieto por nuestra presencia.
Cerca de la sombría iglesia, se encuentra una casona, que funciona como lugar de "encuentro" de parejas. Las luces de neón no alcanzan a iluminar la pared frontal del edificio. Entre las penumbras, como emergiendo desde el interior del muro, una gárgola adorna la fachada.
Es una tarde fría, el cielo anuncia lluvias, la gente viste abrigos, bufandas y guantes. Este hombre, sólo viste unas sandalias, sin calcetines, un pantalón visiblemente delgado, y una prenda quizás de lana que no se ve muy abrigadora. La desnutrición del hombre, probablemente, tampoco permita mantener su cuerpo cálido. El perro mira directamente a la camara, ¿tratará de decirnos algo?
La noche se llevó la luz, el frío obligó a cerrar las ventanas. Se guardó la radio. Ya no se oye Vivaldi. En pocas horas se oirá sólo el sonido que produce las gotas de lluvia al caer sobre los techos.